Avanzar hacia la sostenibilidad alimentaria requiere que asumamos mayores compromisos tanto individuales como colectivos sobre la producción de alimentos. Un huerto urbano en maceta a una pequeña huerta comunitaria pueden ser el principio de un proceso de transformación importante y necesario.
1. Recipientes: Los
recipientes donde vamos a plantar son muchos y muy variados, hay desde mesas de
cultivo, jardineras y macetas hasta jardines verticales.
2. Sustrato: El sustrato o tierra es el medio donde se
desarrollan las raíces de la planta, de él absorberá sus nutrientes, por eso,
una norma básica para unas plantas y un huerto sano empieza en esta elección.
4. Agua: El agua se encarga de “recoger” los nutrientes del
suelo y transportarlos a través de las raíces a la planta. Es imprescindible
para el buen desarrollo de las plantas.
Humedece el medio de cultivo
antes de sembrar. Es importante que la humedad sea homogénea, para que no se quede
ninguna zona seca que pueda dificultar la germinación.
Haz un pequeño agujero que no supere 2 veces el tamaño de la semilla.
Las semillas más pequeñas bastan con ponerlas sobre la superficie.
Coloca 2 o 3
semillas en cada agujero, no más. Vuelve a cubrir con una ligera capa de sustrato. Vuelve a regar con cuidado de no
remover las semillas del sitio.
Cuando las semillas
hayan germinado, deberás escoger la más fuerte y quitar las otras dos, así dejarás
espacio para que pueda crecer bien.
2. Colocar un poco de material de composta (como hojas secas o cáscara de coco) hasta la mitad del recipiente. Coloca la planta y cubre cuidadosamente con tierra.
3. Completar con tierra
rica en nutrientes (puede mezclar por ejemplo tierra roja o negra con ceniza,
cáscaras de huevo, excremento de gallina o tierra de hojas). Riegue de acuerdo a las necesidades de la
planta.
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